Hace  unos meses, cayó en mis manos una carta sin firma que resume muy bien todo lo que espera un piloto de caza cuando inicia la andadura como Jefe de Escuadrón. Ante los sentimientos que en ella se amontonan encuentro admiración, pasión, añoranza, y tantos otros que no he podido dejar de compartir con vosotros. Espero que se entiendan. Supongo que el jefe al que van dirigidos, estará orgulloso, cualquiera lo estaría…

Ahí va:

Se presentan pocas ocasiones en la vida en las que se pueda comprobar cómo una persona es capaz de dejar una marca imborrable. Pocas veces conocemos a un individuo que es capaz de modelar a un grupo humano según unos principios y valores sinceros. Las menos; que un conjunto de personas coincidentes por avatares profesionales, siguen y aprenden de un líder.

Es difícil para un grupo entender a un líder que pide esfuerzo continuado y es difícil para un jefe, conseguir que no se dude de su criterio; que ni uno solo de sus hombres cuestione su orden; simplemente por confianza, por el entender lo que significa lealtad.

Pues este grupo que suscribe, ha tenido durante dos maravillosos años a un jefe de estos últimos, de los de verdad, de los que dejan huella, de los que son líderes.

Gracias jefe por enseñarnos que la lealtad es la muestra más real de honor y valentía, que es una demostración evidente de valor y aguante, que es un sentimiento que nace como fruto del respeto y admiración hacia tu líder y hacia tus compañeros.

Gracias jefe por tu lealtad, ya que como siempre nos has dicho, ésta no se exige, se otorga. Y así nos lo has demostrado.

Gracias jefe por enseñarnos valores y principios, por no traicionarlos nunca.

Gracias jefe por su irrefutable ejemplo, que ha sido continuo e incansable.

Gracias jefe por su entrega y vocación.

Gracias jefe por la profesionalidad buscando la perfección en los resultados. Gracias jefe por motivarnos cuando veía que lo necesitábamos.

Gracias jefe por la honradez con su gente.

Gracias jefe por la ambición en el trabajo.

Y gracias por sus sacrificios familiares porque sin ellos este grupo de personas no hubiese tenido la oportunidad de conocerte.

Tus pilotos se comprometen a conservar tus lecciones y a mantener tu huella.

Tienes que saber que te llevamos en el corazón, que te recordamos a diario y que pondremos todas tus enseñanzas en práctica el resto de nuestra carrera.

Te deseamos lo mejor en todo lo que hagas y confiamos en ponernos en el futuro de nuevo a tus órdenes.

Gracias de nuevo por todo lo que nos has dejado y ya sabes que siempre serás el “Puto Jefe”.

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