Esto que veis aquí es un diagrama de la envolvente de vuelo de dos aviones muy parecidos, casi iguales: El F-18 E Super Hornet y el EF-18G Growler, el sustituto del ya venerable EA-6B Prowler. Como podéis observar, el radio de viraje a 1, 2 y 3 G’s es menor siempre en el caso del Growler que en el del Super Hornet. También es lógico dado que el EF-18G es biplaza y que en las estaciones de punta de plano tiene equipos de guerra electrónica en lugar de misiles. Y además, en esta carta hay una cierta diferencia de configuraciones que podéis comprobar en la leyenda, en la parte superior de la tabla.

Envolvente del ALQ99

El problema viene cuando nos fijamos en la zona asalmonada, que es la envolvente de vuelo del pod ALQ-99, el venerable pod que ha estado transportando (y utilizando, todo hay que decirlo) el Prowler por esos cielos del mundo. Si os fijáis en el punto verde, y tiráis de ordenadas un poco para arriba, podréis comprobar que hay zonas en las que no se puede volar con el ALQ pero que el Growler puede virar hasta con cierta energía.
Viene todo esto a colación con el título de la entrada. Fue una buena peli de la época dorada del spaguetti western, rodada en Almería a precio de saldo, con uno de los mejores directores de cine actuales que en aquella época bastante tenía con llegar a fin de mes. Pues en cuestión de pods de guerra electrónica también tenemos nuestro bueno, nuestro feo y nuestro malo. Con matizaciones, claro.

ALQ99

AN/ALQ-99

Comencemos por el feo. Lo de feo me vinene a la cabeza por esa pequeña hélice justo en el morro del pod, que no es sino una turbina dinámica, que utilizan la velocidad del avión portador para producir latos regímenes de giro, los cuales, a su vez, generan los elevados campos eléctricos requeridos. El sempiterno AN/ALQ-99 es un habitual de todos los conflictos, habiendo conocido todos los campos de batalla desde la Operación El Dorado Canyon hasta la actualidad, Irak y Afganistán, en donde se emplea como disruptor de posibles dispositivos explosivos improvisados (IED’s en su terminología norteamericana). Ha sido y es un buen pod, fiable y potente, adecuado para realizar misiones de perturbación tanto desde fuera del alcance de los sistemas superficie-aire enemigos (lo que se conoce como stand-off) como embebidos en el paquete de ataque (lo que se conoce como escort jamming). Por eso es tan importante que el pod pueda volar en prácticamente la totalidad de la envolvente de vuelo del avión portador, cosa que este pod ya no puede hacer con su nuevo portador. Sí que podía con el EA-6B Prowler, pero no con el EF-18G.

ALQ131

AN/ALQ-131

El siguiente sería el malo. No es que sea malo de veras, sino que su misión es la de la autoprotección del avión portador, normalmente cazas no dedicados a la guerra electrónica. Por ello, su potencia de salida es inferior a la del ALQ-99 que vimos anteriormente. Por así decir, este es el pod que se lleva por si falla todo lo anterior, como última medida de seguridad. Lo malo es que este pod va fijado en una estación y los modernos misiles superficie-aire tienen incorporadas características Home-On Jam, es decir, que se dirigen contra la fuente de la radiación que les perturba, en este caso, contra el bicho que veis en la foto. Como siempre, la eterna pelea de la lanza y el escudo, que diría Baby. Para evitar esto, hace algún tiempo se lanzó el ALQ-50, que básicamente hace lo mismo que éste pero a distancia, desplegado mediante un cable de fibra óptica desde una estación de punta de plano. Así, la fuente de radiación se encuentra unas cuantas decenas metros por detrás del avión que va volando, por lo que evitas el misil. En la campaña de Kosovo hubo más de uno y de dos y de tres aviones norteamericanos (F-16’s, usualmente) que aterrizaban con un trozo de cable colgando, habiendo sido arrancado el ALQ por el SAM…

NGJ

Next Generation Jammer

Y por fin el bueno, el que va a sustituir al ALQ-99 a lo largo de la próxima década. Esta es sólo una representación artística (el bicho se encuentra ahora en fase de adjudicación de contratos), aunque bien es cierto que hace un tiempo se encontraba mucha información de él en la red y ahora hay bastante poca (como podéis deducir de la imagen). Se trataría de obtener un perturbador más potente, sustituyendo la hélice por una entrada de aire que le permitiría incluso el vuelo en modo supersónico. Actualmente, el ALQ-99 no puede hacer eso. Además, iría dotado de lo último en procesamiento de señales, memorias digitales de Radio Frecuencia (RF) y otra serie de prestaciones aún por decidir, entre las cuales, quizás la más importante sea la del paso de TWT (o tubo de ondas progresivas, travelling wave tube, que es la tecnología del ALQ-99) a posibles transmisores/receptores digitales (T/R), del tipo de los APG-77 y APG-81, radares del F-22 y del F-35, respectivamente. Aún no es más que un proyecto pero no se puede negar que resulta más bonito que los otros dos…

Espero que este breve vistazo a los pods de perturbación radar os haya aclarado posibles dudas.

“No queda sino batirnos…”

Fuentes: www.fas.org

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