Hola, “VSTeros”.
Pues aquí seguimos, después de dos años y medio de darle al teclado y a las neuronas. Muchas historias y no menos proyectos. Comenzamos escribiendo desde el mismo seno materno, para ir abandonándolo todos poco a poco; primero fue el Negro, luego Little y Bob. Baby y yo tenemos pedida la vez para este verano, poca espera le auguro a Jesse y ya veremos a Hazkemur…
Da la impresión de que cada vez nos costara un poquito más mantener la calidad y constancia que este sitio se merece. No desesperéis, sed leales. Realmente hacemos todo lo que podemos, y sin embargo, seguimos teniendo ese amargo sabor de boca por no poder atenderos como quisiéramos…
Esta vez os traigo un artículo menos convencional de lo que suele ser en mí, menos técnico, menos “noticiero”; ni chascarrillo, ni emergencia. Más doctrinal, educativo y profundo.
Por último, y antes de pasar al artículo, me gustaría dar las gracias a Bea por todo lo que está compartiendo con nosotros. Profesional como la copa de un pino a quien esta profesión tiene tan enganchado como a nosotros.
LA PRIORIDAD DE LA SANGRE

No solemos ser conscientes del valor que tienen las cosas hasta que las perdemos. Tomemos la salud, por ejemplo: un profundo y molesto corte en el dedo índice, una ampolla en el pulgar del pie, un orzuelo en el ojo…fiebres, conjuntivitis, papilomas, contracturas, tendinitis, lumbalgias, afonías, dolores de cabeza, etc. Pequeñas dolencias, que no livianas; y es en el preciso momento en que nos afectan, cuando tomamos conciencia de lo bien que se está…cuando se está bien, y de lo poco que valoramos ese precioso bienestar mientras lo poseemos.
Quizá sea sólo mi caso, pero hay cosas como la salud, el amor o la seguridad, que damos excesivamente por sentado. ¿He dicho seguridad? Pasemos a ese tema…
En castellano el término seguridad puede resultar un tanto ambiguo, por lo amplio de su significado. Podemos hablar de seguridad física (lo que los anglosajones denominan “security”), de seguridad de la información o “infosec”, de seguridad industrial, etc. Este tipo de “seguridades” tienen por objeto proteger un bien (físico o no) para que no sea adquirido por terceros (copiado, usado, plagiado, robado, etc.). Pero existen otros tipos de “seguridades”, que buscan protegernos a nosotros mismos (como individuos, grupos, sociedades, organizaciones, empresas…) de nosotros mismos, en nuestros quehaceres o trabajos diarios; lo que los anglosajones definen con el término “safety”, y que en castellano vuelve a llamarse “seguridad”. En este saco entrarían la seguridad e higiene en el trabajo y la seguridad de vuelo. ¿He dicho seguridad de vuelo? Pasemos a ese tema…
En la práctica totalidad de los casos, la seguridad de vuelo ocupa un lugar privilegiado en la cúspide de las organizaciones, sean éstas civiles o militares, teniendo su encargado, director o jefe, dependencia y acceso directo al director ejecutivo, jefe de operaciones o puesto de similar categoría. En el Ejército del Aire, a nivel de unidad, el Oficial de Seguridad de Vuelo depende directamente del jefe de dicha unidad; y a nivel de dirección y doctrina, la Sección de Seguridad de Vuelo depende del Jefe de la División de Operaciones del Estado Mayor.
A la seguridad de vuelo, por tanto, le deberán corresponder unos recursos (financieros, materiales y humanos) acordes con su entidad dentro de la organización. Se podría decir entonces, que debería tener una considerable visibilidad dentro de la misma, nada más lejos de la realidad.
…Y es que con la seguridad de vuelo ocurre algo muy parecido a lo anteriormente descrito respecto a la salud: mientras las cosas van bien no nos solemos acordar mucho de ella, la damos por sentado; es como si desapareciera de la ecuación. Los técnicos, trabajadores, oficiales y demás empleados en seguridad de vuelo suelen trabajar todo el año “en la sombra”, llevando a cabo su trabajo con abnegación y constancia. Elaboran panfletos, boletines, carteles, propuestas de modificación de procedimientos, batidas de limpieza de FOD (Foreign Object Debris/Damage, objetos extraños que pueden ocasionar importantes daños en los motores por ingestión). Estudian minuciosamente cada incidente/accidente en vuelo o en tierra, realizan inspecciones periódicas en los aeropuertos y bases en diversas instalaciones, carreteras, caminos, pistas y calles de rodaje. Comparten información con otros compañeros, unidades, ejércitos…Se forman a sí mismos leyendo libros y revistas especializadas. Y todo, normalmente bajo un casi completo anonimato, como hormigas silenciosas.
Uno de los principales inconvenientes de la seguridad de vuelo es precisamente el bajo perfil que muestra a primera vista, pues lo que solemos ver desde fuera no es más que una ínfima parte, la punta del iceberg, pero bastaría con meter la cabeza bajo el agua para poder ver el resto (entendamos iceberg en un contexto positivo, no en el negativo que le suele acompañar…)
Reconozcámoslo; desde cualquier puesto de responsabilidad nuestra postura a menudo ha sido “si no molesta, ¿para qué tocarlo? Mejor dejémoslo como está…” (“if it ain´t broken…why fix it?”). El problema quizás radique en que solemos relacionar la falta de incidentes/accidentes con estar realizando un buen trabajo, y su existencia como un mal trabajo; ¡error garrafal! Si bien es cierto que esa forma de pensar es la más cómoda y sencilla, no es menos cierto que no es nada rigurosa. Una sección de seguridad en vuelo en una unidad puede estar haciendo un trabajo impecable y ocurrir un accidente, y otra sección en otra unidad un trabajo horroroso y no ocurrir nada. Aunque lo normal sería que la unidad cuya sección realizara el mejor trabajo, fuera “recompensada” con mejores estadísticas de accidentes/incidentes, la triste realidad es que la estadística y la probabilidad siguen sus propias reglas.
Con todo esto quiero decir, que desde el punto de vista del Mando o Dirección, entendiendo como tal cualquier puesto de la cadena orgánica u operativa con responsabilidad en materia de seguridad de vuelo, se le debería dedicar más tiempo y prestar más atención en época de bonanza. No cabría ser complacientes y pensar que las cosas estén yendo bien porque no esté ocurriendo nada, al contrario: habría que hacer hincapié en las tareas de supervisión y vigilancia, y mantener un alto estado de alerta; tanto mayor cuantas menos cosas ocurran, pues por pura estadística y probabilidad, cuanto más tiempo lleve una unidad (o un sistema de armas) sin sufrir un incidente grave/accidente, más “papeletas” tendrá de que suceda. En este caso en particular se encontraría actualmente el Ala 11 de Morón, cuyo historial en seis años de operación del EF-2000 es envidiable, máxime cuando se trata de los primeros del ciclo de vida, esperemos que siga así durante mucho tiempo.
Se podría decir entonces que el “negocio” de la seguridad de vuelo es un tanto ingrato, pues cuando nos acordamos de ellos…es a menudo cuando vemos la sangre correr. La llamada prioridad de la sangre viene a querer decir que las medidas, los recursos, los medios, etc., en muchas ocasiones se ponen de forma reactiva: tras la catástrofe, el incidente grave, el accidente, las pérdidas, las muertes…la sangre.
La máxima de la seguridad de vuelo es que todo incidente/accidente es previsible, y por lo tanto evitable. Su objetivo es por tanto la prevención. Podemos distinguir entre prevención reactiva y proactiva, según tenga lugar después, o antes de que ocurra un incidente/accidente. Prevenir de forma reactiva es equivalente a investigar un incendio en un hangar y descubrir como causa, el deficiente estado de su instalación eléctrica, tras lo cual se inspeccionarían otros hangares, encontrando deficiencias similares en sus respectivas instalaciones. La prevención reactiva es más cómoda que eficaz, pero nunca eficiente, pues la pérdida ya ha tenido lugar (recordemos que la eficiencia consiste en conseguir la eficacia con el mínimo consumo de recursos, la eficacia al mínimo coste). La prevención reactiva es completamente necesaria, pues todo incidente/accidente debe investigarse en busca de su causa última o raíz, de forma que se puedan extraer medidas preventivas que eviten incidentes/accidentes similares en el futuro; pero debe ir siempre acompañada de prevención proactiva. En el anterior caso del incendio, la prevención proactiva habría consistido en la existencia de un programa de revisiones periódicas para las instalaciones eléctricas de los hangares, cuyo resultado habría sido la detección de deficiencias y su posterior subsanación, de forma que el incendio nunca hubiera tenido lugar. Este tipo de prevención es eficiente, pues la pérdida no llega a producirse.
Parecería lógico pensar que con un buen programa de prevención proactiva reduciríamos el número de incidentes/accidentes, y por tanto la importancia del papel de la prevención reactiva. Yéndonos a un extremo, con un programa de prevención proactiva perfecto no sería necesario disponer siquiera de un programa de prevención reactiva, pues toda deficiencia habría sido detectada antes de que ocurriera ningún incidente/accidente. Esta situación ideal de cero incidentes/accidentes es la que busca la seguridad de vuelo. Sin embargo, la experiencia nos dice que mantener ese programa ideal no resultaría nada rentable por una razón: el coste operativo; pues la operatividad se vería notablemente reducida como resultado de una política preventiva llevada al límite. Habría por tanto que buscar un equilibrio entre prevención proactiva y reactiva y aceptar un determinado índice de pérdidas, errores, incidentes…y accidentes. Si cambiáramos de extremo y optáramos por una seguridad completamente reactiva, el coste se dispararía igualmente, como consecuencia de las pérdidas ocasionadas en medios tanto materiales como humanos.
El término medio consistiría en apostar por una prevención tanto proactiva como reactiva, en una proporción a definir por el Mando o Dirección Ejecutiva, aceptando un índice de pérdidas acorde con el grado de operatividad deseado.
Por desgracia, muchas organizaciones establecen un programa de prevención reactiva, pero tienden a olvidarse de la prevención proactiva, siendo una creencia muy extendida el pensar que esta última es muy cara. Esto es una clara indicación de carencia de cultura de seguridad de vuelo. La prevención proactiva necesita medios materiales y humanos, formación continua e inversión; mucho menos de lo que costarán las secuelas del próximo accidente.
En resumen: se debe huir de la complacencia, establecer un adecuado equilibrio entre la proactividad y rectividad, y no seguir la política de la prioridad de la sangre.









A los chicos de Prevención de Riesgos Laborales les pasa lo mismo que a los de Sistemas, Networking… que sólo se acuerdan de nosotros cuando algo falla.
Son trabajo poco agradecidos en ese sentido.
¡y si vieses lo que se critica a los de riesgos laborales cuando hacen su trabajo! Porque además deben fijarse en cada cosa que…
Tama, ¿significa el primer párrafo que todos volveréis a volar? ¡No sabes lo que me alegro! aunque dejéis esto un poco abandonado. No creo que ninguno de los lectores deje seros fiel por ello.
Un abrazo
A ver, a ver ¿a dónde os están destinando? ¿De nuevo a unidades de vuelo? ¡Qué potra!
¿Que nos tenéis abandonados? ¡Que va! Sólo nos falta el libro de los “Red Flag”, los dos últimos DACTs, El VST Meet, el futuro vídeo a lo “Lionel Charlet”…naaa ¡poca cosa! ja, ja, ja.
Yo creo que es por la música de fondo. Debéis de pasaros el día viendo el vídeo pachanguero de las tías de Gando y se os ha contagiado el ritmo.
Bromas aparte, yo creo que todos somos conscientes aquí del esfuerzo que hacéis para acercarnos un poco más al mundo de la aviación de combate y sobre todo que este esfuerzo lo estáis sacando de vuestro tiempo libre robándoselo a vuestras familias.
Un abrazo
Hola Tama, encantado de volver a “verte-leerte”.
En relación a los primeros párrafos no te preocupes ni tú ni el resto de blogeros, lo que nos habéis enseñado y echo disfrutar hasta ahora no tiene precio, si por cuestiones “laborales” o “recomendaciones” de la superioridad este primer blog de militares que dan a conocer al pueblo al que defienden su trabajo no tiene continuidad, pues nos quedamos con aquello de “que bonito fué mientras duró…”, bueno, no contemplemos esa opción y vallamos al grano:
Si los coches fueran tanques ¿serían más seguros?, más caros sí, pero eso de seguros no lo tengo tan claro, de la misma manera creo que hay aislantes contra el fuego para aviones comerciales que realmente funcionan, pero el coste y los añadidos de pesos etc., etc. y la probabilidad de “cascarla” en un accidente aéreo son algo remotas con lo cual pues… no se ponen, así de claro.
También has dejado muy claro el concepto de eficiencia y eficacia pues esto es a veces difícil de entender para el personal, todo y eso poniendo el ejemplo de “matar moscas a cañonazos” cuesta.
Conseguir ese delicado equilibrio entre seguridad (en general) y disponibilidad de la fuerza es, como has comentado, una ardua tarea y pasa como con la limpieza, no se ve, pero ahí está.
Gracias y seguir, si podéis, como hasta ahora, nos tendréis siempre a vuestro lado…
P.D. La única cosa que no se toca si funciona es… un tratamiento, ¿verdad Bea y Vindio?.
Perdón por darle un zurriagazo al castellano, no quería “vallar” el grano, quería ir a por él…
Hola Tama:
Creo que hablo por boca de todos los que formamos la parte “civil” de este blog al deciros lo mucho que nos alegramos cada vez que uno de vosotros tiene la posibilidad de volver a hacer lo que más le gusta.
Y si debido a eso tenéis que dejar algo abandonado este blog, que sepáis que os lo perdonaremos
Un saludo y mi más sincera enhorabuena
Hola Tama, un placer volver a leerte
Coincido con lo que han dicho todos. Comprendemos perfectamente vuestras responsabilidades y por eso apreciamos de verdad cada ratito que dedicais a VST.
Por cierto Tama,…me han dicho que teneis un par de hangares nuevos por allá abajo. Espero que no se os incendie la instalación eléctrica
(cuando la estuvimos diseñando lo hicimos con todo el cariño del mundo).
Saludos a todos
(Tama, para eso estamos!)
Este blog podría ser un ejemplo de actuación proactiva! Seguro que alguien aquí ha aprendido algo en algún momento que le ha hecho modificar una actuación para hacerla más segura….. Seguro!
La prisa construye atajos y la constancia caminos….
Caray Bea, menuda frase: “La prisa construye atajos y la constancia caminos…”
Sencillamente genial. Creo que voy a empezar a apuntar frases de VST en algún sitio…
¡Qué casualidad! Resulta que estoy haciendo un curso de prevención de riesgos laborales desde hace cinco meses (motivo por el que he estado y estoy “fuera de circulación” pues hay que dedicarle un montón de horas cuando la familia ya está en el catre).
Y leyendo a Tama he obtenido un resumen aboslutamente clavado de los conceptos que estoy tratando de aprender a manejar y gestionar.
Coincide esto con que en mi empresa se empiezan a tomar en serio todos estos temas, obligados por los clientes que no te dejan entrar a sus instalaciones si no has cumplido/cumplimentado un farragoso proceso administrativo. “Al final, si pasa algo, el juez lo que va a pedir son los papeles”, me dijo alguien en una ocasión. Y si miramos las útlimas sentencias, acaba en la trena hasta el apuntador. Lamentablemente al investigar los accidentes no se buscan explicaciones sino culpables.
y sin embargo, como menciona Tama, mucha gente no entiende la importancia del asunto tanto a nivel legal como de concepto “seguridad” en sí. Es cierto que, en el mundo civil, el asunto de la prevención de riesgos se ha convertido en muchos casos en un “muevepapeles” ideal para cantidad de chupatintas tocapelotas que pululan por ahí dándoselas de importantes porque tienen poder para paralizar equipos de trabajo enteros hasta que les mandes el reconocimiento médico de un trabajador porque le acaba de caducar el del año pasado.
Pero no es menos cierto que aún falta mucho camino por recorrer en dos sentidos: por “abajo” en la concienciación y asimilación de la importancia de la prevención y la seguridad. Y por “arriba” en la rentabilidad de las inversiones
que es una rentabilidad a largo plazo y, como dice Tama, difícil de apreciar (hasta que ocurre el accidente).
Una de las cosas que tenemos que tratar en el curso es la parte psicológica, de la motivación, la formación, etc. del personal. Y eso es difícil, en mi opinión, en una cultura latina como la nuestra. Nuestros socios allende el norte nos llevan años de adelanto en este sentido. Y si la empresa es pequeña, mucho más pues la gente está acostumbrada a hacer de todo para sacar el curro adelante. En las grandes la cosa muchas veces se diluye “porque eso no es de mi departamento” pero si le pides que te firmen un pase de trabajo temporal… ¡ay amigo! Yo no firmo nada si no es en presencia de mi abogado. Así que la cosa es más seria de lo que quieren hacerte pensar para conseguir que les hagas las cosas sea como sea (pero mojándote tú).
Arduo camino nos espera. Buscar un compromiso entre lo conveniente y lo rentable. Y con los tiempos que corren, más.
De verdad que te entiendo, Tama. Y eso que, por lo que entiendo de tu escrito, en vuestro ámbito hay más seriedad. Y eso que en todas las leyes y R.D. sobre prevención que vengo leyendo esta temporada siempre se excluye de esa regulación a los militares (entre otros). Y no dejo de pensar en una base aérea cada vez que me pongo con algún tema nuevo de seguridad: señalización, EPIs, carretillas elevadoras, iluminación, maquinaria, ruidos…
Y por cierto, también entiendo muy bien el comentario de Ferreret sobre los de sistemas, networking, etc… Vaya si lo entiendo. La gente se acuerda de Santa Bárbara cuando truena. Es más o menos lo mismo que con la prevención.
Podíais contarnos anécdotas de/con los informáticos del ministerio o quien sea que lleve la parte de sistemas?
Y ya para terminar, sigo gratamente sorprendido por la gran variedad de temas más allá de los puramente aeronáutico que ser tratan en el blog. Hasta ahora no he encontrado ninguna entrada que pudiera considerarse “floja” o de poco interés. ¡Esto es la leche! ¡Sois la leche!
Un saludo. Y vuelvo a pedir disculpas por enrollarme. Tengo que tratar de resumir un poco más…
Dudua, hace relativamente poco ya se nos ha considerado susceptibles de aplicarnos el tema de Riesgos Laborales, con unas modificaciones (Real Decreto 1755/2007, de 28 de diciembre, de prevención de riesgos laborales del personal militar de las Fuerzas Armadas y de la organización de los servicios de prevención del Ministerio de Defensa), aunque hubo un tiempo en que estabamos excluídos…..
Lo de los atajos y los caminos no es mío
Lo leí hace muuuchos años y me gustó (En un librillo de Némer-Ibn El Barud)
Buenas noches
Gracias por la referencia, Bea. Lo buscaré para leerlo y de paso meterle un pequeño vacile a mi tutora del curso.
Saludos.
Hola chicos. Volveremos al avión del palo más grande y gordo, Tama?? Enhorabuena, aunque sea si vuelves a volar una Dornier ( siguen en activo?). Imagino que lo que queréis es volar algo con alas y no una mesa.
En mi empresa tengo cierta responsabilidad en prevención de riesgos y es cierto que las cosas se han puesto muy serias. Hay que estar encima de los compañeros para que hagan esto, no hagan lo otro, sobre todo quitar los vicios adquiridos durante años de relajación en este sentido.Y no te mandan a esparragar por educación. Desde luego en el campo civil las consecuencias de un incidente suelen ser más suaves que en el campo militar, ya que ahí se trabaja más al limite, aunque, desgraciadamente, no siempre sea así y algunos resultados sean igual de nefastos. Nunca pasa nada…hasta que pasa y es cuando nos preguntamos “porqué? si siempre lo hemos hecho así y nunca ha pasado nada”. Como bien dices si llevamos la prevención proactiva al límite no haremos nuestro trabajo eficientemente por estar más pendiente de no hacer algo que viole las normas de seguridad, que de hacer el trabajo bien hecho. Pero si no estamos encima tendremos todas las papeletas para que nos pase algo. Hay que dar cierto margen de libertad al usuario, equilibrar la balanza entre la seguridad “paranoica” y restrictiva y el “si no pasa nada, hombre”
Vaya tela!!! Siento el rollazo. De nuevo enhorabuena a los afortunados y ánimo a los aspirantes!!
Saludos
Buenas Tama,
Yo quiero hacer un mini off-topic si se me permite. La foto del tren delantero que esta en el post, es de un Eurofighter?… si es así, no està muy oxidado por lo nuevo que debeia ser?…
Gracias.
Hola Femas.
En primer lugar la foto está tratada para aumentar la definición y el detalle, lo que aumenta las sombras y exagera las “manchas” e irregularidades. Lo que ves en realidad son manchas de grasa lubricante mezclada con restos de líquido hidráulico.
Saludos.
Con respuestas tan claras y rápidas, da gusto leeos. La verdad es que me ha extrañado, por eso lo preguntaba.
Gracias.
Permitid un comentario de un recién llegado. Lo que voy a contar lo conocen casi todos los integrantes de este interesante blog pero les refresco la memoria.
La Prevención de Riesgos Laborales lleva décadas realizándose en el Ejército del Aire. La necesidad de especialización en los trabajos de mecánica de avión, en las instalaciones y en los “sistemas y organizaciones”, junto al hecho de la mayor proporción de personal civil también especializado, generó el concepto de la “Vigilancia de la Salud”. Los antiguos Comités de Seguridad y Salud laboral ya atendían la parte civil y militar. Se nombraba un “Vigilante de la Salud” por cada dependencia, escuadrilla o zona de trabajo, que remitía por conducto oficial los incidentes y accidentes. Mensualmente se reunía el Comité con representantes de los trabajadores y los miembros militares de Seguridad en Tierra, bajo la presidencia del Jefe de la Base.
Todo lo anterior hacía referencia a las operaciones que no influían en el vuelo puesto que a la vez se creó otra Seguridad en vuelo, paralela pero interconectada, que registraba, documentaba, investigaba todos los incidentes, accidentes y reglamentaciones que tenían lugar alrededor del avión: reparación, revisiones, movimientos en plataforma y vuelos; aprendía de los errores y de los estudios. Para modificar los procedimientos y enseñar en los briefings la forma de evitarlos. El Oficial de Seguridad en vuelo realizaba el trabajo diario y se sometía al control de una Junta de Seguridad en vuelo de forma mensual también presidida por el Jefe de la Base.
¿Ven la total coincidencia con los Principios preventivos de la actual Ley de Prevención de riesgos laborales en vigor? El volcado de nuestros procedimientos a la nueva ley ha sido un paseo militar…
Hola Brujo.
Perdona que te tenga que llevar un poco la contraria, espero que te lo tomes a bien.
Prevencion de Riesgos Laborales propiamente dicha no se hacía, pues no había obligación, ni normativa, ni presupuesto, ni formación, ni personal para ello. Sí existía una organización paralela debido a la obligación del Ministerio de Defensa de proporcionar PRL al personal civil laboral y funcionario, de ahí el Comité de Seguridad y Salud Laboral. En el Ejército del Aire tan sólo existía la Seguridad de Vuelo, que englobaba (y engloba) a la Seguridad en Vuelo y en Tierra. De nuevo se podría llegar a confundir ésta última con la PRL, pero SESEV (la Sección de Seguridad de Vuelo de la División de Operaciones del Estado Mayor del Aire) ya se encargaba de trazar una línea para separar ambas.
Durante tres años fui el Oficial de Seguridad de Vuelo de la B.A. de Morón, con dependencia directa del coronel jefe, y encargado de la Seguridad en Vuelo, en Tierra, y Armamento. En las juntas de SV mensuales no se tramitaba ni un incidente relacionado con la PRL, a no ser que estuviera directamente implicado con las operaciones aéreas y pasara al ámbito de la Seguridad en Tierra. Y, por raro que pueda parecer, sencillamente no “cabía”, pues el Ministerio de Defensa estaba claramente excluido de la Normativa Nacional de PRL. Se daba un caso curioso en la mayor parte de las unidades; el personal civil laboral estaba perfectamente pertrechado con sus Equipos de Protección Individual (EPI), y el personal militar que trabajaba en la misma dependencia, taller, etc. no disponía de él. Sencillamente no estaba presupuestada su necesidad, puesto que la LPRL no era de aplicación para las FAS. Así estuvimos años. Por regla general, toda norma (Ley) que se publica para la Administración General del Estado (Sector Público) debería ser de aplicación directa al Ministerio de Defensa, pues las Fuerzas Armadas son parte de la Administración Militar, y ésta está incluida en la anterior. Sin embargo, normalmente la propia Ley suele especificar en el apartado de “Ámbito de Aplicación”, que las Fuerzas Armadas elaborarán su propia normativa basándose en ésa. No es extraño que la Administración Militar tarde varios años en elaborar una Ley que aplique y desarrolle lo ya reglado para la Administración General del Estado; y en ese lapso de tiempo las Fuerzas Armadas están simplemente “vendidas”: no puedes aplicar la norma de la AGE y no tienes una propia que aplicar.
Finalmente la LPRL obligó a las Fuerzas Armadas, y sólo hay que ver los Boletines Oficiales de Defensa, cómo cada nada se convocan cursos de PRL para el personal militar, cursos que nunca habían existido hasta ahora. El tema de los EPI se estará solucionando poco a poco, ya que la cantidad era tan grande que se tardará años en equipar a todo el mundo.
Eso, al menos, es lo que yo he vivido. Quizás tú hayas tenido una mejor experiencia.
Un abrazo.
Hola Tama
Tienes razón. Eso es lo que ha existido y no se puede negar. Pero yo me refería a la implantación del Sistema de la Prevención en el Ejército del Aire, con relación a otros ejércitos e incluso a industrias civiles. Sus características particulares y su cultura preventiva ya existían y ha sido más fácil y más rápido el tránsito.
Siento no haberme explicado bien
Un abrazo.
En eso si te doy toda la razón Brujo. Efectivamente, dada la existencia de los programas de Seguridad en Vuelo y en Tierra, y el contacto con la parte civil de PRL relativa al personal laboral y funcionario, la implantación del PPRL, al menos en el Ejército del Aire, ha ido muy suave. Además, también hay que decir que en muchas unidades, a pesar de no tener obligación, ni presupuesto, ni nada (para PRL se entiende), se inició la implantación del PPRL “motu proprio”; pues realmente la situación era un tanto kafkiana.
Saludos.
Yo como siemrpe hablo desde fuera y encima desde la ignorancia más abosluta pero la IMAGEN que yo tenía es que el mundo de la aviaición en general y el militar en particular iba por delante en cuestiones que en la empresa hoy día son la punta de lanza. Me refiero a calidad (procedimientos) y ahora las PRLs.
No osbtante, pensando un poco en ello concluyo que este asunto de procedimientos y seguridad, inisito en mi visión desde fuera y desde la ignorancia, iba más enfocada a cuidar el material que a las personas… Y es que nunca ha estado la cosa como para ir desperdiciando aviones (y menos ahora)…
Digo yo, vamos…
Hola Dudua.
La Seguridad es un concepto relativo, ¿cuánta seguridad es necesaria para volar?, ¿y para realizar una infiltración en territorio hostil?. Todo depende del nivel de riesgo que se quiera asumir en función de la importancia de la misión, de la relación coste/beneficio.
Los ejércitos necesitan mantener un nivel de operatividad determinado por el mando, y adiestrarse en unas condiciones y escenarios que aseguren el máximo parecido con las situaciones para las que se adiestran. Para que todo eso sea posible, se han de fijar unos niveles de riesgo a asumir; un compromiso entre seguridad y operatividad. En esta vida todo cuesta. Si se quisiera alcanzar el objetivo cero accidentes, sencillamente no se volaría.
De este tema podríamos saltar a otro incluso más interesante: la gestión del riesgo operativo, ORM (Operational Risk Management)