Siempre he considerado el vuelo como el sumum del trabajo en equipo, como la culminación del trabajo de muchos para la obtención de determinados resultados. Dicha impresión se encuentra perfectamente resumida en la conversación que sostienen Kenneth Kenny O’Donnell y el piloto del Dragon Lady que aparece en los primeros 45 segundos de este video.

YouTube Preview Image

En dicha conversación, el asesor de la Casablanca Kenny O’Donnell telefonea al piloto del U-2 que va a sobrevolar Cuba, con el fin de tratar de obtener imágenes sobre la retirada de los misiles cubanos. El tal Kenny, interpretado por Kevin Costner, le comenta que si algo va mal, los EEUU no podrán ofrecerle ningún tipo de protección, a lo que el piloto le contesta que cuando vuelas a esa altura, un millón de cosas pueden ir mal y depende de uno mismo, de su preparación y su fe, el salir de ella o no. No recuerdo la conversación punto por punto pero recuerdo el excelente sabor de boca que me dejó. Por cierto que quien no haya visto dicha película, 13 días, es una de las que recomiendo vivamente por cuanto tiene de histórico y por las escenas de vuelo, algunas de las cuales podéis apreciar en el video, realmente buenas.

Viene ésto a colación por la sencilla razón de que un desastre de proporciones cuasi cósmicas (al menos, yo me atrevería a definir así la pérdida de más de 1.400 millones de dólares en escasos segundos) puede depender y, de hecho, depende de los factores más peregrinos y las casualidades más inverosímiles. En el caso que nos ocupa, el accidente que sufrió el B-2 Spirit of Kansas, todo dependió de un poco de humedad en las tomas estáticas y dinámicas que proporcionaban los datos para el computador de vuelo. Podéis ver la secuencia de acontecimientos a continuación.

YouTube Preview Image

Este tipo de accidentes es lo que se conoce como Mishap A o accidente o incidente de aeronave con pérdida de vida(s) humana(s) y/o con daños económicos superiores al millón de dólares. Podéis ver el resumen de la investigación en este enlace:

http://usaf.aib.law.af.mil/B-2A_Andersen_23Feb08.pdf

El porqué los B-2′s despegan con el piloto automático activado queda abierto a las especulaciones que todos podamos hacer. El hecho cierto e innegable es que dicho proceder produjo, en febrero de 2o08, un golpe poderoso en el poder aeroespacial norteamericano, disminuyendo su capacidad de 21 a 20 bombarderos stealth. Y el motivo no pudo ser más humilde que un poco de humedad en determinado sitio. Quizás éso nos podría hacer reflexionar acerca de la fragilidad de los avances y de esa extraño equilibrio que existe en cada vuelo entre lo que va bien, lo que puede ir mal y de lo que no soy consciente.

“No queda sino batirnos…” – Arturo Pérez-Reverte